sábado, 29 de marzo de 2014

Horas sesgas

"De aquellos poemas de Aleixandre,
que dejan buen sabor en el
corazón"

Durante algunos años fui diferente, 
o fui el mismo. Evoqué principados, viles ejecutorias
o victoria sin par. Tristeza siempre.
Amé a quienes no quise. Y desamé a quien tuve.
Muralla fuera el mar, quizá puente ligero.
No sé si me conocí o si aprendí a ignorarme.
Si respeté a los peces, plata viva en las horas,
o intenté domeñar a la luz. Aquí palabras muertas.
Me levanté con enardecimiento, callé con sombra,
y tarde.
Ávidamente ardí. Canté ceniza.
Y si metí en el agua un rostro no me reconocí.
Narciso es triste.
Referí circunstancia. Imprequé a las esferas y 
serví la materia de su música vana con ademán
intenso, sin saber si existía.
Entre las multitudes quise beber su sombra
como quien bebe el agua de un desierto engañoso.
Palmeras... Sí, yo canto... Pero nadie escuchaba.
Las dunas, las arenas palpitaban sin sueño.
Falaz escucho a veces una sombra corriendo
por un cuerpo creído. O escupo a solas.
"Quémate."
Pero yo no me quemo. Dormir, dormir...
¡Ah! "Acábate."


Vicente Aleixandre

domingo, 23 de marzo de 2014

Eufonía

Latente esta el deseo de escribir de la cabeza a los pies en esta página, pero por esta vez voy a contener el apetito que escaria, para guardarme en mi esta nube de sensaciones. Y que las verdades o mentiras articuladas distiendan tu imagen y dejen el resto a la imaginación.