A veces me canso de gritar hacía adentro.
Me harto de sólo yo escuchar los reclamos de mis decisiones.
A veces quiero llorar por no tener una familia amorosa, un trabajo bien remunerado y una pareja incondicional.
No sé por dónde empezar, no sé cuantos pasos tengo que descoser, cuánto de mi tengo que mudar y dejar atrás para sentir que voy en el camino correcto.
Mi corazón iluso se refugia en sueños de todo lo que me ha de faltar.
No sé por dónde empezar, no sé cuantos pasos tengo que descoser, cuánto de mi tengo que mudar y dejar atrás para sentir que voy a avanzar.
Tengo mis gritos, mi cuerpo inquieto y mi imaginación pero no sé si ellos me aguantaran hasta el final.
Cansada, triste, ilusionada.
Miro afuera y dibujo con las puntas de mis cabellos la libertad de esta prisión.
Imaginación llévame lejos porque yo ya no sé por dónde empezar, no sé cuantos pasos tengo que descoser, cuánto de mi tengo que mudar y dejar atrás para sentir a algún lado voy a llegar.