Que encuentre un recuerdo tuyo y sienta en carne viva el nerviosismo que carcome.
Que te vuelva a imaginar lejos y sea incapaz de encontrar fortaleza en los pliegues expuestos de tez palpitante.
Que me despierte el estruendo de tus golpes en mi memoria, desesperados por volver a formar parte del recuerdo.
Mantenerme alejada de ti es una tormentosa espera.
Pero, pequeño, mi consuelo está en los sueños. Dónde el roce de tus manitas me consuela.
Las noches siguen pasando, ellas saben que te espero, y que guardo conmigo aquellas en las que entre sueños te encuentro.
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